Audiencias orales, ansiedades emergentes y violencias eventuales

Dr. Jorge A. Kiss

La reciente incorporación del Sistema del Juicio Oral en la Justicia de la Capital Federal ha creado en Psiquiatría Forense un nuevo campo de interés. Dada la naturaleza de las audiencias donde se halla presente el imputado (lo cual ocurre también fuera del proceso oral en otras situaciones jurídicas), surge como una de las preocupaciones la evaluación de la factibilidad de que el imputado pueda tener conductas peligrosas para sí o terceros en el curso de las audiencias orales y/o su estadía en el Tribunal. Esta temática ha sido recogida previamente también por experiencias foráneas y/o sus publicaciones periodísticas.

Este tema —el de la predicción de ocurrencia de dichas conductas— guarda vínculo con la peritación psiquiátrica de índices médicos de peligrosidad en un individuo. Hemos citado(1) que este tipo de peritación es difícil y exige ciertas condiciones del perito, como una amplia formación médica, legal y psiquiátrica y experiencia criminológica clínica, así como que son factores recomendables la paciencia, persistencia, profundidad, intuición y profesionalidad para realizarla, dado que la peligrosidad no es un hecho estático sino dinámico, susceptible de aparición, desaparición y recaída, determinada por factores biológicos y/o psicológicos y/o sociales y no siempre predecibles. En las audiencias orales, la interacción entre público, profesionales, empleados, testigos, peritos y el Tribunal junto con el procesado es generadora de temas y situaciones movilizadoras desde el punto de vista psicológico.

Así, las preocupaciones individuales susceptibles de emerger en miembros de un jurado pueden ocasionar variados disturbios físicos y psíquicos. El grado de perturbación que experimentan los miembros de los jurados, en investigaciones de autores sajones(2) aún no validadas localmente, se relacionan con:

_ La duración del juicio;

_ La dificultad de establecer la culpa o inocencia;

_ La naturaleza de los testimonios escuchados (por ejemplo: entristecedores o amenazantes, etcétera);

_ El tipo de relación que se establece entre los jurados;

_ La duración del período durante el cual deben permanecer aislados;

_ Las actitudes del público hacia el juicio y los antecedentes personales de cada miembro.

De 40 jurados entrevistados en un estudio foráneo, 27 tuvieron uno o más síntomas físicos y/o psíquicos que se podían relacionar con sus tareas como jurados. Estos síntomas fueron más frecuentes en el sexo femenino. De los síntomas comunicados, la dificultad en el dormir fue el más frecuente y lo padecieron 13 evaluados. Doce experimentaron nerviosidad o tensión, diez desarrollaron desórdenes gastrointestinales, seis cefaleas, cuatro palpitaciones cardíacas, cuatro inhibición sexual transitoria, cuatro depresión, cuatro anorexia y otros problemas menores. En siete hubo un episodio de enfermedad más severa como reactivación de úlcera péptica, reacción fóbica, estado de ansiedad, alcoholismo, episodio hipertensivo y desorden postraumático de estrés.

La mayor incidencia de síntomas fueron evidenciados en la asistencia por los jurados entrevistados a su primer juicio de homicidio así como en casos donde se evaluó y/o decidió la pena de muerte.

Poca duda queda acerca de que la tarea de desempeñarse como jurados moviliza en personas comunes síntomas psíquicos; en ocasiones esta movilización puede ser severa y debiera seguirse de una posibilidad de catarsis de sus pensamientos y emociones bajo control profesional. Si bien este sistema jurídico no existe en nuestro medio, lo precitado ejemplifica el tipo de ansiedades en juego, que sí puede darse en el quehacer tribunalicio, en juicios orales, y ser el marco en el cual puedan generarse conductas patológicas. En nuestro medio y dentro del marco de las audiencias orales, hemos sido consultados por ansiedades, dudas y episodios diversos tanto de peritos como de los integrantes de la audiencia oral.

La predicción de conductas violentas siempre es más certera en el corto plazo y existen signos indicadores de dicha factibilidad,(3) entre los cuales citaremos la hipermotilidad, la verborragia incontrolable, la expresión de amenazas verbales y todas las actitudes y comportamientos que engendran temor en los que rodean al individuo en cuestión.

El análisis genérico de la peligrosidad de un individuo, como posibilidad de que cometa o vuelva a cometer un acto(4) es un criterio global donde la experiencia del evaluador es fundamental y la no existencia de baremos certeros exige una validación interdisciplinaria.

En la evaluación de factibilidad de violencias en el Tribunal deberá prestarse especial atención a las posibilidades de simulación, disimulación y sobresimulación, pues los hallazgos de esta evaluación interdisciplinaria por naturaleza podrían ser fuentes para nutrir intereses distintos a la verdad objetiva. No existiendo un elemento único o certero de predicción de conductas violentas en el Tribunal, Greenstone(5) ha desarrollado una escala multifactorial que hemos modificado para nuestra realidad local, donde se incluyen factores biopsicosociales aislados cuya sumatoria en un caso aislado puede permitir la sospecha de que podrían ocurrir las citadas actitudes.

Entre estos factores, citaremos:

_ Casos en juicio que involucran divorcio y/o disputas familiares y/o asuntos sobre niños vinculados;

_ Antecedentes de causar enfrentamientos deliberados con policías o situaciones desagradables con personal tribunalicio;

_ Uso habitual de niños como objeto para agraviar a la contraparte;

_ Problemas inveterados entre las partes que hayan requerido intervención policial;

_ Violencia familiar;

_ Existencia de amenazas entre las partes;

_ Expresión de sentimientos de percibir que el Tribunal "conspira" contra los intereses del sospechado;

_ Antecedentes de violencias tribunalicias y/o fracasos legales previos;

_ Altos niveles previos personales de estrés, insatisfacción, desesperanzas, aislamiento social e impulsividad;

_ Verbalización de homicidio y/o suicidio y/o deseos de tomar rehenes al Tribunal o a familiares o de cometer violencias en general;(6)

_ La sensación genérica en los miembros del Tribunal de que puede ocurrir un acto violento por parte del procesado;

_ Compra reciente de armas o de municiones y/o interés inusual en las mismas por parte del procesado;

_ Enfermedad psiquiátrica;

_ Historia personal de actos violentos y/o de violencia infantil hacia personas o animales y/o de evaluaciones de existencia de peligrosidad en el Comité de Peligrosidad del Servicio Psiquiátrico que informa;

_ Ciertos casos de SIDA y de drogadicción.(8)

Estos puntos enunciados, que no contienen ni todas las respuestas ni todos los criterios, permiten formarse un panorama general indiciario, en especial si el perfil para el caso individual es ciertamente sumatorio de factores de riesgo. No todos los casos han podido predecirse; la experiencia sobre el tópico se adquiere progresivamente y se señala que los casos ocurrentes son aislados y su incidencia escasa.

La escena de violencia dentro del Tribunal por parte de un imputado suele ser preocupación dentro del ámbito tribunalicio, en ocasiones vivida como escena fantaseada, temida y preocupante.

El temor a ser víctima de violencia en similares situaciones también puede desarrollarlo el procesado. Las ansiedades emergentes en todos los involucrados son temas que merecen especial ocupación y eventual consulta especializada.

Este trabajo representa un intento de brindar una ruta de estudio y abordaje a un tema complejo, ocasionalmente idóneo para desembocar graves consecuencias y de reciente aparición en el medio local.

Bibliografía

1. Kiss J.F.A.: Abordaje Psiquiátrico Forense de la Peligrosidad. Doctrina y acción postpenitenciaria. Año 4, Nº 6, 1990.

2. Kaplan S.M.: The Occupational Hazards of Jury Duty. Bull. Am. Acad. Psych. Law. 1992.

3. Flaherty, Channon, Davis: Psiquiatría. Editorial Médica Panamericana. Buenos Aires, 1991.

4. Bonnet, L.F.P.: Medicina Legal. López Libreros Editores. Buenos Aires, 1967.

5. Greenstone, James L.: Courtroom risk analysis. Newsletter. I.A.B.M. C.P. Dallas. EE.UU, 1994.

6. Faulkner, L.R.: Threats and assaults against psychiatrist. Bull. Am. Acad. Psych. Law. Vol. 18, Nº 1990.

7. Cohen, Fred: Captives legal right to mental health care. Law and psychology review. Vol. 17. Spring, 1993.

8. Peters, Roger H.: Substance abuse service injails and prisons. Law and psychology review. Vol 17. Spring, 1993.