Consideraciones médico-legales de las disfunciones sexuales

Dr. Víctor L. Poggi, Antonio H. Bruno, Dr. Juan Carlos Romi

Introducción

En el amplio capítulo de las disfunciones sexuales, la llamada impotencia sexual configura la problemática de mayor importancia médico-legal. Con el antiguo término de impotencia sexual se tipifica aún jurídicamente a la disfunción sexual más frecuente. La moderna sexología habla de hipoestesia sexual (insatisfacción sexual masculina o femenina), es decir incapacidad de tener una buena respuesta sexual coital.

En esta comunicación nos referiremos primero al enfoque clínico del problema y luego haremos algunas consideraciones médico-legales a la luz del estado actual de lo normado en los códigos legales fundamentalmente a nivel civil, penal y laboral.

El concepto de disfunción sexual

Tanto para el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como para el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Diseases (DSM-IV) de la American Psychiatric Association, las disfunciones sexuales son perturbaciones cuantitativas por desequilibrio en más o en menos del deseo o apetito sexual y de la capacidad funcional coital (rendimiento durante el desarrollo del ciclo de la respuesta sexual fisiológica).

Tal perturbación sexual se puede presentar en todas las oportunidades que el actor decide tener actividad sexual y desde siempre (primaria) o luego de haber alcanzado alguna respuesta anteriormente (secundaria) o ser selectiva de ciertas circunstancias (situacionales).

Si bien en el fondo todas las disfunciones terminan siendo de causas mixtas (somato-psíquicas), en su inicio reconocen un comienzo en el que predomina uno u otro componente en proporciones variables. Las causas somáticas afectan más al varón que a la mujer, siendo frecuentes los trastornos arteriales, nerviosos y endocrinometabólicos. En la mujer se observan con mayor frecuencia las causas psíquicas: dolor, los conflictos emocionales, la deficiente estimulación de las zonas erógenas, etcétera. No obstante, en ambos el diagnóstico de la personalidad del actor se impone.

La respuesta sexual humana

Desde las investigaciones de Masters y Johnson en la década de 1960 se ha denominado como "respuesta sexual" el encuentro sexual o "reunión" (coito) entre una pareja para "hacer el amor". Esta relación sexual es una comunicación interpersonal de pareja, que practicada en buenas condiciones, produce una sensación de optimismo, relajación y satisfacción que supera en importancia la mera actividad sexual en búsqueda del orgasmo o descarga pulsional, es decir, el acto sexual o coito es una de las actividades de la respuesta sexual o relación sexual humana.

La relación sexual requiere:

a) La pulsión sexual: deseo o necesidad biológica de saciar una tensión psíquica que se expresa como una carga energética llamada libido.

b) Elección del objeto amoroso: se manifiesta a través de la atracción sexual o erótica.

c) Ejecución: se expresa como una comunicación interpersonal que descarga a través de una actividad sexual la tensión libidinosa y da como resultado el orgasmo (véase Gráfico 1).

El deseo es el sentir atracción por un objeto sexual vivenciado como una sensación específica (erótica) que mueve al individuo a buscar experiencias sexuales o a mostrarse receptivo a ellas.

La excitación (Kaplan) corresponde a los períodos de ascenso de la curva y la etapa de meseta de Masters y Johnson, se caracteriza fundamentalmente por estar regido por el sistema nervioso neurovegetativo en su porción parasimpática y corresponde a los niveles S2, S3 y S4 del cordón medular. Se expresa por una vasodilatación, como un fenómeno fisiológico y por un estado de relajación como fenómeno psicológico. En el varón se manifiesta objetivamente a través de la erección peneana y en la mujer por el trasudado que provoca la lubricación vaginal, además de los otros cambios genitales y extragenitales que han descripto Masters y Johnson.

El orgasmo, clímax, acmé, punto álgido, etcétera, es una compleja experiencia psicofísica del que participa toda persona y que consiste en un brusco e intenso goce que alivia la tensión sexual (descarga) que había llegado al máximo en la fase de meseta provocando un estado de plenitud. Este fenómeno es fundamentalmente psíquico (percepción subjetiva de la culminación placentera de la excitación sexual) y tiene su centro principal en el cerebro emocional.

En el plano somático se observan fenómenos relacionados con el tono simpática del SNA. Se caracteriza por una miotonía expresada por la contracción de los músculos perineales (pubo-coccigeo). En el varón se observa el correlato eyaculatorio que depende del simpático lumbar D12 L1 y L2. Este estado, a diferencia del anterior de la relajación parasimpática, tiene que ver con una tensión muscular simpática que lo sucede y destrona provocando el período de resolución, que es la vuelta a la calma o reposo de la curva de la respuesta sexual.

La llamada impotencia sexual

Como concepto es la incapacidad o insuficiencia del varón para realizar el acto sexual (coito) completo y adecuado.

Clásicamente la impotencia se dividía en:

a) Fecundante: esterilidad masculina.

b) Coital: incapacidad de copular.

En la actualidad se describe la disfunción sexual del varón:

a) Del deseo o apetito sexual.

b) De la erección (incapacidad de penetración vaginal).

c) De la eyaculación.

d) Del orgasmo.

Por lo tanto las formas de expresión más habituales de impotencia sexual que se observan son:

a) Falta de deseo: sin interés (anafrodisia) o con interés (impotencia erótica).

b) Deseo normal, pero con temor coital (mixofobia).

c) Deseo normal sin erección (impotencia erectiva).

d) Erección insuficiente con eyaculación "ante porta" (impotencia copulativa).

e) Erección penetrativa con eyaculación muy rápida (eyaculación precoz).

f) Erección penetrativa sin eyaculación (impotencia eyaculativa o aneyaculación).

g) Erección penetrativa y eyaculación sin orgasmo o con sensación dolorosa (impotencia orgásmica).

La tríada típica más frecuente de observar es el escaso deseo, la erección insuficiente y la eyaculación precoz.

Desde el punto de vista semiológico se debe valorar:

a) El momento de la aparición de la impotencia: desde siempre (primaria) o luego de una situación dada (secundaria). La primera es presuntiva y la segunda confirmada.

b) Evolución: rápida (aguda) o lentamente en el tiempo (crónica).

c) Con una intensidad: total o parcial (todas o algunas de las etapas de la curva).

d) Se manifiesta: en forma brusca (episódica u ocasional, periódica y transitoria y selectiva) o gradual.

e) En qué fase de la respuesta sexual se observa: deseo, erección, eyaculación, orgasmo o relajación.

Factores etiológicos

En el varón

a) Alteraciones orgánicas generales del aparato genital:

- Urológicas: fimosis, priapismo, enfermedad de Peyroné, malformaciones, lesiones traumáticas, ETS, prostatectomía, etcétera.

- Genéticas: Klinelfelter, Turner, etcétera.

- Congénitas: estados intersexuales.

b) Alteraciones orgánicas fuera del aparato genital (funcionales):

- Vasculares: enfermedad de Leriche, arterioesclerosis, cardiopatías, etcétera.

- Metabólicas: diabetes, uremia, cirrosis, etcétera.

- Endocrinas: enfermedad de Addison, Frölich, Cushing, hipotiroidismo, obesidad, etcétera.

- Neurológicas: esclerosis en placa, tumores medulares, esclerosis lateral amiotrófica, etcétera.

- Tóxicas: medicamentos, alcohol, drogas, saturnismo, etcétera.

- Nutricionales: disminución de vitamina E.

c) Trastornos psicógenos:

- Psiquiátricos: psicosis delirantes, esquizofrénicas, paranoias, depresiones endógenas, etcétera.

- Trastornos de la personalidad: estructuras histeroparanoides, sexópatas, etcétera.

- Psiconeuróticos: por bloqueo inhibitorio (fóbicos, obsesivos, depresivos, etcétera).

d) Conflictos sociogénicos:

- Sistema valorativo social: pautas normativas.

- Ortodoxia religiosa.

- Problemas habitacionales y económicos.

e) Causas que corresponden a la mujer

f) Causas que corresponden a la pareja (incompatibilidades)

g) Causas biourrésicas o de la involución etaria (gonadal, neurovascular o psíquica)

En la mujer

Entre las causas de la respuesta sexual inadecuada en la mujer (falta de deseo, excitación, imposibilidad de realizar el coito, anorgasmia, etcétera) se pueden mencionar:

a) Fisiológicas:

- Edad.

- Período menstrual, embarazo, puerperio y lactancia.

- Agotamiento psicofísico.

- Bajo potencial de energía libidinal.

b) Orgánicas:

- Enfermedades generales.

- Alteraciones estéticas o del esquema corporal.

- Alteraciones orgánicas de aparatos y sistemas.

c) Medicamentosas:

- Anticonceptivos orales hormonales.

- Sedantes.

- Otras drogas.

d) Psicológicas:

- Imposibilidad de realizar el coito (dispareunia y/o vaginismo) por: antecedentes psicotraumáticos, temor a la defloración, al embarazo, a tener hijos malformados, etcétera.

- Anorgasmia por: sentimientos de culpa, no aceptación del rol femenino, fobias, etcétera.

e) Sociales:

- Sistemas de valores represivos.

- Ortodoxia religiosa.

- Problemas de habitat.

- Malas condiciones económicas.

f) Causas debidas al hombre

g) Causas debidas a dificultades en la relación interpersonal

Exámenes complementarios

Estudio del factor hormonal

a) En sangre: testosterona VN en el varón 3 a 8 nanogramos;

Prolactina VN 0 a 20 nanogramos.

b) En orina: 17 cetosteroides androgénicos VN 6 a 20 ug/24 hs.;

17 hidroxiesteroides VN 4 a 15 ug/24 hs.;

Gonadotrofinas hipofisiarias VN 5 a 14 U/24 hs.

Laboratorio de sueño

Llamado Monitoreo de Tumescencia Peneana (MTP), mal llamado "nocturna".

Base del método: el hecho fisiológico de la erección peneana durante el sueño REM.

El sueño consta de:

a) Sueño lento o No REM = "descanso cerebral", 75% del sueño total.

b) Sueño paradojal o REM = "de erección peneana", 25% del total.

Si se tiene en cuenta 7 horas de sueño, 84 minutos del total es sueño REM repartido entre 2 a 4 episodios de 12 a 45 minutos cada uno.

Es la técnica de Karacan del Baylor College of Medicine de Houston, Texas. El monitoreo de sueño comprende: un electroencefalograma, un electrooculograma y un electromiograma que determinarán la cantidad y calidad de la erección. En la actualidad hay aparatos computarizados portátiles.

Se le colocan al paciente electrodos en forma de argollas en la punta y base del pene que miden la circunferencia peneana y el grado de tumescencia, así como la rigidometría, es decir la capacidad de penetración del pene, ya que la tumescencia sola no alcanza para lograr la eficaz rigidez penetrativa. Es buena la rigidez cuando alcanza valores de 100 mm de Hg durante 12 a 15 minutos. Es habitual fotografiar el pene en erección para mostrar al paciente el hecho, así como para testificar un examen.

Se dice que un MTP es negativo (-) cuando no hay erección o hay escasa tumescencia durante 2 a 3 exámenes seguidos.

Este examen no tiene validez retrospectiva en el tiempo cuando da negativo.

Estudio del factor vascular

a) Pulsos periféricos: la palpación de los pulsos en el dorso del pie (-) y una toma de temperatura uretral diferencial de más de 0,7º C en relación a una testigo axilar hace presumir un posible problema vascular peneano.

b) Estudio Doppler: de las 4 arterias peneanas relacionadas con la tensión arterial braquial. Un índice que no sea menor de 0,75 a 0,80 nos permite descartar la etiología arterial.

c) Test de la papaverina: técnica de Buvat y col. Consiste en la aplicación de clorhidrato de papaverina (vasodilatador periférico) más un alfa-bloqueante, la fentolamina, en los cuerpos cavernosos del pene para diagnosticar si existe una alteración orgánica vascular que impide la erección peneana. Se realiza cuando se tiene un Doppler (-) o dudoso y antes de la arteriografía. Si da (+), es decir provoca la erección, se descarta el factor vascular. Se debe recordar que la papaverina puede provocar priapismo.

d) Arteriografía: es un estudio radiológico contrastado de la región pelviana y peneana que se utiliza para verificar las posibles obstrucciones del pasaje del flujo arterial que impida la función erectiva. Si la introducción de la sustancia opaca (contraste) se hace a través de una aguja en la base del pene (cavernosografía), se puede obtener la información sobre la situación de las venas del pene, por ejemplo una fístula arterio-venosa. El diagnóstico de estrechez arterial puede ser compatible con una intervención quirúrgica a través de la realización de "by pass" (técnica de Crespo y col. en la Argentina) o la implantación de una prótesis peneana.

Estudio del factor nervioso

El estudio de electromiografía por potenciales evocados (electrodiagnóstico) perfecciona el clásico examen de la obtención de los reflejos cremasteriano y bulbocavernoso, tomados por medio de un estímulo manual.

Los potenciales evocados son ondas de potencial que se producen con una latencia relativamente fija inmediatamente después de un estímulo. Pueden emplearse potenciales evocados (PE) auditivos y visuales. En sexología se emplean los sensoriales; el estímulo suele ser de naturaleza eléctrica, aunque también se han empleado de índole mecánica.

Se investiga la región sacra a través de los nervios pudendos. Se realiza:

a) La electroneuromiografía para la búsqueda del reflejo bulbocavernoso y la neuroconducción del nervio dorsal del pene por potenciales evocados. Se mide la función nerviosa periférica (no autonómica). Los NV son 500 uvoltios a 2 mlvoltios y 7 a 10 mts de conducción.

Estos valores se encuentran alterados en la diabetes, el alcoholismo y los trastornos neurológicos, todos factores etiológicos capaces de producir disfunción sexual erectiva.

b) Estudio de la velocidad de la conducción nerviosa.

c) Estudio de la transmisión neuromuscular.

En la diabetes se suele ver un enlentecimiento.

Estudio del factor psíquico

Todo trastorno sexual siempre es mixto (psico-orgánico); lo que interesa determinar es el componente primario, es decir si es fundamentalmente orgánico o fundamentalmente psicológico. En otras palabras, toda afección orgánica va a determinar luego una repercusión psíquica en el individuo, así como el problema emocional o psicológico a la larga va a agregar un componente orgánico al bloqueo de la respuesta sexual.

En el caso que nos ocupa, una vez descartado el componente fundamentalmente orgánico, estamos autorizados a sospechar la raíz psicológica de la disfunción erectiva. Para ello hay que despejar primero a través de un buen interrogatorio factores médicos farmacológicos o iatrogénicos, ingesta de drogas, etcétera. Una vez realizada una prolija anamnesis, se debe estudiar el perfil de personalidad del actor, ya sea a través del examen psiquiátrico y los test de personalidad más convenientes o adecuados, así como la investigación de factores ambientales y culturales de pareja y situacionales que puedan determinar bloqueos en la adecuada respuesta sexual erectiva.

En general se suele observar que el impotente psicógeno presenta una inhibición o bloqueo emocional que se traduce por una tríada frecuente: miedo, agresividad y culpa. El miedo se manifiesta por la falta de interés sexual, por peligrosidad o rechazo (mixofobia). El miedo al fracaso o la dificultad en el rendimiento coital suele provocar nuevos fracasos (temor al temor). La agresividad o paranoia suele intentar la compensación (plus) de un sentimiento de minusvalía o inferioridad (minus). La culpa es un sentimiento de inadecuación entre lo que siente que puede rendir y lo que piensa que se espera de él. Tal conflicto genera ansiedad y depresión, creando un círculo vicioso: "un sentimiento de impotencia genera impotencia".

Otro aspecto que cabe señalar y analizar en torno al factor psíquico es aquel que se enmarca en el concepto de lo que se ha dado en llamar, especialmente por los autores alemanes (Binder y Jaspers entre otros), "reacciones y desarrollos vivenciales emocionales".

Podemos definirlos como aquellos trastornos que se producen cuando ciertas vivencias denominadas "psicotraumáticas" provocan determinadas respuestas psicológicas anómalas que sacuden o minan el equilibrio anímico de una persona o que trastornan el balance interno previamente alterado. Estas vivencias se producen por circunstancias ambientales o sucesos que adquieren una importancia especial para la persona, pues impresionan sus sentidos, entran en su psique y afectan ciertas disposiciones sensibles de la misma. De este modo se produce una vivencia afectiva especialmente intensa o profunda de manera tal que ya no puede ser controlada suficientemente por el aparato psíquico global y adquiere el carácter de vivencia psicotraumática. En otras palabras, tales sucesos no pertenecen a los estímulos habituales del medio en que actúan cotidianamente, sino que se trata de daños intensos y llenos de consecuencias para la persona. Por lo tanto las vivencias psicotraumáticas desencadenan reacciones anímicas anormales (reacciones psicógenas).

En las reacciones psíquicas anormales se rompe la proporción entre estímulo y respuesta, es decir, hay una verdadera desproporción cuantitativa entre la respuesta y la vivencia motivadora.

Las reacciones psíquicas anormales son respuestas a trastornos psicotraumáticos agudos que cursan en breve tiempo (entre horas y un par de meses) como manifestación aislada. Al cesar el efecto traumático de la vivencia, la persona recupera pronto el dominio de sus funciones psíquicas y la reacción por regla general cesa sin dejar tras de sí alteraciones permanentes de la mente.

En cambio los "desarrollos psíquicos anormales" son más difíciles de superar, toda vez que bajo la incidencia de daños psicotraumáticos que se repiten continuamente o que adquieren una significación de gran conmoción, se producen alteraciones desfavorables de la estructura de determinadas disposiciones psíquicas y con ello respuestas anómalas de larga duración (meses o años) y la consecuente desadaptación a la vida cotidiana.

Cabe destacar que en la configuración y exteriorización de este tipo de manifestaciones psíquicas anormales (reacciones o desarrollos) no sólo tiene importancia el daño particular producido por las circunstancias ambientales, sino también la disposición psíquica de la persona. La disposición actúa como uno de los factores patogénicos, habida cuenta de que las peculiaridades individuales de la constitución personal son las que determinan fundamentalmente de qué forma va a producirse la respuesta psicológica anormal, entre otras, frente a una disfunción sexual.

Diagnóstico clínico diferencial

Seguimos el esquema del Gráfico 1.

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Consideraciones médico-legales

La impotencia sexual tiene connotaciones a nivel civil, penal y laboral.

En el art. 220 inc. 3 de la ley 23.515 del Código Civil se prevé la nulidad relativa del matrimonio: "En el caso de impotencia de uno de los cónyuges o de ambos, que impida absolutamente la relación sexual entre ellos". La responsabilidad por "mala fe" está contemplada en el art. 224: "El conocimiento del impedimento anterior al matrimonio, así como la ignorancia u error de hecho que no sea excusable".

Por otra parte en el art. 1.088 se contempla la indemnización por los delitos mencionados y la acción de filiación natural.

De lo expuesto surge que la impotencia puede darse en uno o ambos cónyuges, lo que debe impedir absolutamente las relaciones sexuales entre ellos.

Antes, en el art. 85 inc. 4 de la derogada ley 2.393 se refería a:

1) "La absoluta y manifiesta";

2) "de uno de los cónyuges";

3) "anterior al matrimonio";

4) "la acción correspondía exclusivamente al otro cónyuge".

Ahora debe darse:

1) Impedimento absoluto de las relaciones sexuales entre ellos independientemente de que uno o ambos la puedan efectuar con terceros fuera del matrimonio;

2) Debe darse la imposibilidad de realización del coito desde el mismo instante de la consagración del matrimonio.

En el Código Penal se contempla a nivel de lesiones (art. 91 CP) y en los delitos contra la honestidad (violación art. 119, estupro art. 120, ficción de persona art. 121).

A nivel laboral se contempla la posibilidad de impotencia sexual consecutiva a accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Desde el punto de vista médico-legal, la impotencia debe ser científicamente comprobada y se admite que pueda tener su origen en falencias anatómicas, fisiológicas o situaciones entre ambos cónyuges, por lo tanto una peritación correcta debe seguir los siguientes pasos:

En el hombre: se debe delimitar el origen de la impotencia (físico, psíquico o mixto), como ya hemos visto:

a) Examen clínico general (anamnesis de los antecedentes, semiología, etcétera);

b) Estudio sexológico específico (diagnóstico diferencial);

c) Estudio de la personalidad (correcto estudio clínico psiquiátrico, psicodiagnóstico, que incluya el test de Minnesota y la curva de autoevaluación de la pareja).

En la mujer: se impone la siguiente secuencia diagnóstica:

a) Examen ginecológico para descartar problemas físicos que impidan el coito;

b) Examen clínico general similar al hombre;

c) Estudio de personalidad similar al hombre.

La peritación sexológica

Se debe recordar que cada perito (sexólogo y psiquiatra) por formación, sobre todo psiquiátrica, se halla frecuentemente inmerso (por lo menos en la inmensa mayoría de los casos) en una corriente doctrinaria psicopatológica dada que tiene una metodología de acción particular que surge dispar cuando no opuesta a otra corriente de pensamiento, lo que crea serios inconvenientes para la obtención de un código científico común en la explicación del acontecer de la persona con dificultades sexuales en el caso a peritar.

Por tal razones proponemos a los fines sexológico-forenses el siguiente esquema operativo que responde a estos interrogantes:

- ¿Qué tipo de perturbación sexual presenta el actor?;

- ¿Dónde?: diagnóstico semiológico-clínico de la personalidad;

- ¿Cómo evolucionará su pronóstico y eventual recuperación?;

- ¿Por qué?: búsqueda de la etiopatogenia, de acuerdo con la teoría que sustente el examinador.

Análisis de dos casos de disfunción sexual

Para concluir estas reflexiones explicitaremos dos casos peritados, uno de cada sexo, donde se ha tenido que hacer una pericia sexológica por "impotencia sexual" (en el sentido jurídico).

Caso 1

Señor RVR, boliviano de 57 años, casado, acusado de violación de su hijastra, hecho supuestamente acontecido dos años antes de nuestra intervención pericial.

El juez nos solicita "un examen psiquiátrico-sexológico para determinar si el actor padece algún tipo de enfermedad mental o de perversión sexual".

Ajustándonos estrictamente a lo solicitado por V.S., realizamos el examen psiquiátrico en los términos del art. 78 del Código de Procedimientos en materia penal, el que no nos dio ninguna signosintomatología de patología mental actual, así como el estudio de sus antecedentes sexuales (historia sexológica), que no arrojó evidencias médicas fehacientes de que el actor padeciera algún tipo de "perversión", es decir alguna perturbación sexual cualitativa (parafilia).

A pedido de la defensa, que alega que el actor presentaba antecedentes de ser un bebedor excesivo regular y por el hecho de habérsele detectado una hiperglucemia (presunta diabetes), manifiesta que padece de impotencia sexual, razón por la cual no habría podido violar a su hijastra en el momento del hecho que se le imputa.

Cabe destacar que en nuestro examen pericial el actor había manifestado que últimamente tenía menos relaciones sexuales con su esposa, ya que estaba "un poco flojo".

El juez hizo lugar a la defensa y autorizó que un perito de parte de la defensa, especialista en urología, aportara su Rigiscan (Ambulatory Rigidity and Tumescence Monitor) para el examen del monitoreo de tumescencia en la U2 del SPF (lugar de su detención); ese examen debió realizarse durante dos noches bajo la supervisión de dos médicos forenses.

Se hicieron previamente todos los exámenes de laboratorio solicitados (clínicos, sexológicos), que no arrojaron resultados decisivos.

Para la realización del examen solicitado se tomaron los siguientes recaudos:

- Se inspeccionó el lugar donde se realizaría el examen y se lo consideró lo suficientemente aislado y adecuado;

- Se indujo el sueño del actor con midazolam;

- Se programó el Rigiscan y se comprobó que no había ningún registro previo archivado en la memoria.

- Se conectaron los anillos de registro y se desconectaron 10 horas después;

- Idéntico procedimiento se realizó la segunda noche del estudio;

- Se desgrabó la información recogida y archivada en el Rigiscan y se obtuvieron tres copias de la misma, que firmamos de conformidad.

Del examen realizado surgieron las siguientes consideraciones:

a) No se demuestra en la primera sesión, en el período de caracterización, ningún episodio de tumescencia peneana;

b) En la segunda noche de registro se esboza una breve tumescencia con expansión de 12,5 mm en la punta y 10,5 mm en la base peneana, y con rigidometría de 14% en la punta y 50% en la base, todos ellos valores subnormales.

Conclusiones:

1) El registro es patológico; surge como verosímil la posibilidad de tratarse de una disfunción eréctil de origen orgánico con una posibilidad de un 90%.

2) El examen realizado informa de la situación actual, pero no permite hacer una evaluación fehaciente retrospectiva al momento del hecho.

Caso 2

De autos surge que entre el actor y la demandada, luego de un año de matrimonio, se produce la separación de hecho, en razón de no haber podido consumarse el matrimonio. Se procedió al examen médico-pericial de ambos cónyuges, del que exponemos los elementos más salientes.

Examen del actor:

Se trata del señor HOS, argentino de 25 años, empleado.

No presentó antecedentes hereditarios y personales dignos de mención. Manifestó haber iniciado su vida sexual a los 16 años con prostitutas; realizó relaciones espaciadas por falta de dinero para hacerlas con mayor frecuencia.

Es apocado, poco expansivo y no muy afecto a las reuniones sociales. Concurre poco a los bailes, pero es muy aficionado a la práctica del fútbol. Cursó estudios secundarios, pero los abandonó para trabajar. Manifiesta que el noviazgo de 6 años de duración transcurrió normalmente y dentro de la mayor armonía.

Se realizó un examen exhaustivo de todos los aparatos y sistemas, sin observarse alteraciones patológicas. Se ahondó el estudio del aparato genitourinario por la relación de causalidad que pudiera haber con la presente litis, así como sus reflejos; resultó un estado de normalidad.

Al examen psíquico no presenta ningún tipo de perturbación mental, razón por la cual su estado mental encuadra dentro de la normalidad psicojurídica.

En lo referente a la actividad sexual matrimonial, refirió que todos sus intentos para efectuar el coito se vieron frenados por la firma oposición de su cónyuge, quien aceptaba todos los actos previos (juegos eróticos preliminares), pero reiteradamente, día tras día, se oponía a materializarlo. Esta situación se mantuvo en la mayor reserva durante un tiempo, pero posteriormente trascendió al ámbito familiar, con la consiguiente humillación para su capacidad viril. Siguieron altercados y reyertas, hasta que la esposa decidió abandonar el hogar y convivir con sus padres.

Considerando fracasado su matrimonio, decide disolver el vínculo conyugal, para lo cual consulta a un letrado.

Examen de la demandada:

Se trata de la señora AMG de S, de 27 años, argentina, domiciliada con sus padres.

Tampoco presenta antecedentes hereditarios y personales dignos de mención.

Su menarca aconteció a los 13 años, pero desconoció el hecho por no haber recibido información al respecto, así como tampoco fue preparada por su padres para la vida matrimonial.

Al examen físico no presenta alteraciones en ninguno de sus aparatos y sistemas. Su aparato genital muestra una distribución femenina del vello pubiano, hipodesarrollo de los labios mayores y menores de la vulva. Himen conservado. Al intentar la exploración del introito vaginal y al efectuar la separación de los labios vulvares, ofrece resistencia debido a que dicha maniobra le produce dolor.

Al examen psíquico presentó un estado ansioso (que se disipó en el interrogatorio) y un fondo neurótico de personalidad con componentes obsesivo-fóbicos.

Manifestó que desde la niñez y hasta los 15 años estuvo a cargo de la abuela materna, pues sus padres se vieron obligados a residir en Chile. Hizo referencia a un episodio ocurrido a los 12 años de edad. Encontrándose circunstancialmente en casa de una prima hermana casada, el marido de ésta intentó con violencia realizar el acto sexual con ella, lo que no pudo concretarse por la oportuna llegada de la esposa; la demandada quedó traumatizada psíquicamente. Este episodio tiene fundamental importancia, porque dejó en ella una vivencia de tipo obsesivo-fóbica para lo relacionado con el acto sexual y que aún perdura.

Unos años después, su estado psíquico requiere atención médica, para lo cual concurre a una clínica privada, donde fue asistida, sin poder precisar el tratamiento que se le realizó en aquel entonces, ni el diagnóstico de la afección que padeció; sólo recuerda que fue medicada con comprimidos y jarabe.

Con posterioridad al trauma psíquico referido manifestó haber tenido "pesadillas", repetición de tipo terrorífico e íntimamente con el aspecto sexual.

Refirió tener tan solo una amiga íntima, que es su confidente.

El noviazgo con el actor se llevó a cabo sin dificultades; siempre tuvo deseos de casarse con quien había sido su único novio; no existían razones afectivas para que así no sucediera. Luego de casada explica su oposición a consumar el acto sexual, debido a temores indefinidos en un principio, pero que luego precisa como miedo al coito en sí. Refirió que en todas las oportunidades en que intentaron hacerlo, en distintas posiciones, cada vez que el esposo le quería introducir el pene erecto, ella gritaba de dolor (vaginismo) y se resistía a efectuarlo. La demandada acepta que su esposo siempre fue contemplativo y que adoptó una actitud de suavidad, cariño y complacencia, de acuerdo con lo solicitado por ella, sin que este comportamiento sirviera para obtener otros resultados.

Consideraciones médico-legales:

Consideramos que el caso encuadra en los desarrollos psíquicos anormales de Binder (véase la descripción en las causas psíquicas de las disfunciones sexuales). En efecto, se dan todos los factores de la ecuación: psicotrauma (daño proveniente del mundo circundante que ha perdurado) por un lado, y las características de su personalidad vulnerable por otro. La interrelación de ambos factores fue el condicionante de un verdadero desarrollo psicógeno a forma neurótica de tipo obsesivo fóbico generador de una disfunción sexual femenina causal de nulidad del vínculo matrimonial, según la sentencia judicial.

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