Es muy interesante el conocimiento de quienes precedieron en el sitial al Dr. Insua, el Académico Spangenberg y el Académico Goñi, ya que entre estos existe una línea de pensamiento que le otorga continuidad a una concepción Holística de la Medicina.
Juan Jacobo Spangenberg fue designado miembro de la Academia en el año 1934. Era un clínico eximio, entusiasta defensor y cultor de esa noble rama de la medicina que es la Medicina Interna. Poseedor de una sólida cultura humanística, con una mente rápida nutrida en permanente estudio, no podía considerar al paciente en forma parcial, sino como un todo, psiquis y soma, y frente al auge de la especialización, recorrió con verdadera vocación el largo camino de la Clínica Médica.
Spangenberg tenía las condiciones, tan difíciles de encontrar en plenitud en una sola persona, para ejercer la Medicina en cuanto esta significa "Ciencia y Arte". Era un médico que se compenetraba íntimamente con el padecimiento físico y espiritual del enfermo. Sutilmente llegaba a su intimidad, sabía escuchar y lo ayudaba a comunicarse.
Poseía esa condición que se ha dado en llamar Arte Médico.

Con respecto al Dr. Adalberto Goñi, nombrado Académico en el año 1969, fue un excelente clínico que ponía todo su saber y su experiencia para resolver los problemas de sus pacientes. Lo hacía con un gran espíritu humano, demostrando su identificación con el enfermo en sus preocupaciones y reconociendo, además, las influencias externas o factores psicológicos que hubieran dado origen a su enfermedad.
Goñi ha contribuido a conservar y exaltar los méritos y excelencia del internista que procura conocer toda la patología.
Como un universitario auténtico y completo, intervino en la orientación de la enseñanza y en la organización y desarrollo de la Carrera de Médicos Residentes. La creación de la residencia había significado un gran avance en la atención médica hospitalaria y la posibilidad de ofrecer a los médicos residentes una formación de excelencia. En su Servicio en el Hospital Argerich creó y desarrolló una verdadera Escuela.
Goñi, un hombre culto y de profunda formación espiritual, también destinó tiempo a los deportes. Fue un muy buen jugador de rugby integrando, junto a Alfredo Lanari y a Alfredo Pavlovsky, también miembros de esta Academia, el famoso equipo campeón de rugby de Primera División del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA), denominado "el equipo de los intelectuales" en el año 1931.

El Académico Jorge Insua es continuador de esa tradición médica y fué quien llevó la Psicología Médica y la Psiquiatría al Hospital General. Además introdujo la formación psicológica formal para los estudiantes de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
Antes de referirme a la personalidad y a la obra del Academico Jorge Insua, quiero hacer un pequeño comentario de lo que fué el comienzo de mi relación con el Dr Insua.
Desde que me recibí de médico fui discípulo del Dr Insua, gracias a la gestión de mi gran amigo y guía en la vida, el Dr Carlos Alberto Velazco Suarez quien me lo presentó, así como lo había hecho con el Dr. Emilio Komar con el que estudié antropología filosófica.
Conocí al Dr. Insua en el año 1962 y fue un encuentro decisivo en mi vida, porque además de conocer al Dr. Insúa, conocí al Dr. Cárcamo, mi otro maestro en la ciencia y arte de la Psiquiatría. Y conocí también a Martha Jordá, Psiquiatra de su equipo, con quien después me casé, y que es un pilar en mi vida .

Permítanme, en primer lugar, referirme a la personalidad de mi Maestro. En Jorge Insua, la inteligencia, el tesón, la perseverancia, la honradez y el trabajo constituyen los elementos básicos de su personalidad. Una personalidad generosa que enseñó y transmitió todo su saber sin límites, sin egoísmo, legando a su discípulos el valor del esfuerzo, la perseverancia en la consecución de fines, y el espíritu de lucha.
Una muestra de esto, y que es un gesto que lo honra, es su renuncia a su Sitial Académico para pasar a ser Emérito de la Academia y permitir así la entrada de nuevas generaciones

Me voy a referir ahora a la trayectoria profesional del Académico Jorge Insua .

Ingresó a la Facultad de Medicina de Buenos Aires recibiéndose en Diciembre de 1947 con altas calificaciones y el Diploma de Honor.
Movido por sus inquietudes de investigador, realizó una tesis sobre "Los fascículos Estrio-Subtalámicos. Contribución al estudio de los sistemas neuronales diencefálicos", calificada de sobresaliente y premiada como la mejor tesis el 20 de Octubre de 1953.
Obtuvo una beca del Consejo Británico para estudiar Psiquiatría en el Maudsley Hospital de Londres donde permaneció desde 1952 hasta mediados de 1954. Ya antes había terminado el curso de Médico Psiquiatra.
Aprendió Clínica Psiquiátrica con el Dr. Eduardo Krapf, quien inició en nuestro país la Psiquiatría de Hospital General y había introducido la concepción psicoanalítica en la psiquiatría. Estudió Neuropatología con el Dr. Braulio Moyano y el Dr. Moisés Polak, Neuroquímica en Londres y Neurofarmacología con el Prof. Izquierdo.
En aquellos años el Dr. Insua continuó con su labor hospitalaria, permaneciendo en los servicios de medicina del Hospital de Clínicas con los Dres Merlo, Padilla, Casanegra y en el Servicio de la vieja y ya mítica Sala 4.
Profundizó los estudios psicoanalíticos con el Dr Celes E. Cárcamo desde 1956 hasta 1967.
Insua, en 1959, fundó, con un grupo de colegas: Raúl Usandivaras, Andrés Caferatta, Luis Basombrío y César Sallarés el Instituto John Hughlings Jackson, donde realizó una intensa labor docente y asistencial.
En 1965 es nombrado Docente Autorizado en Psiquiatría.
Durante todos esos años, el Dr Insua dictó Psicología Médica en las distintas Unidades Hospitalarias, hecho inédito hasta entonces en nuestra currícula médica.
Por este motivo, la Facultad lo invitó para proyectar la enseñanza de Psicología Médica para ser incorporada como materia en los estudios médicos.
Al crearse la Cátedra de Psicología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en Agosto de 1967, el Dr. Insua fue designado Profesor Titular de la misma.
La Cátedra de Psicología Médica comenzó a dictarse en el Hospital de Clínicas. Insua exigió para su puesta en marcha la creación simultánea de un Servicio de Psiquiatría donde atender pacientes ambulatorios y una sección de internación psiquiátrica. Insua aseguraba que en Psiquiatría no se puede ser solamente teórico, de ahí la exigencia de Instituciones Asistenciales para la enseñanza y capacitación de los psiquiatras y de los psicólogos.
El Dr Insua no comprendía la Psiquiatría y el Psicoanálisis divorciado de la Clínica. Nos transmitió a sus discípulos esa misma orientación y nos alentó para que siguiéramos nuestro propio camino en diversos campos de la especialidad.
En 1968 se inician, en la Cátedra, la enseñanza de Psicología Médica en pre-grado, la Residencia para Especialistas en Psicología Médica para médicos y en Psicología Clínica para psicólogos, y el Curso Superior de Posgrado en Psicología Médica y Psicología Clínica.
Dictó numerosos cursos para graduados y los temas tratados abarcan todo el espectro de las enfermedades de la mente. Tiene trabajos publicados en importantes revistas nacionales y del exterior.
En 1954 fue cofundador y corredactor de la "Revista Acta Neuropsiquiátrica Argentina" .
Escribió varios libros: "Psicología Médica", "Introducción a la Psicología Médica", "Psicosemiología y Psicopatología", "Historias clínico-psiquiátricas" y, en colaboración con la Dra. Musacchio de Zan, "Psicología Médica, Psicosemiología y Psicopatología"
Es miembro de numerosas Instituciones científicas: Asociación Argentina para el Progreso de la Ciencia; Miembro Titular y Fundador de la Sociedad Argentina de Psicología Médica, asesor científico de la Prensa Médica Argentina, consultor para la Comisión Asesora de Ciencias -Médicas del CONICET, etc.
Además, es miembro del Rotary Club, Club al yo también pertenezco por haber sido presentado por Jorge Insua
Muchos más son los antecedentes que omito para no recargar la atención de ustedes, pero esta exposición de antecedentes nos da la dimensión humana del Dr Insua. Su vida está realzada por su condición moral.
Quisiera resaltar los rasgos personales del Dr. Insua citando lo expresado por el Académico Dr. Osvaldo Fustinoni en ocasión de su incorporación a esta Academia.
Dijo Fustinoni
"Su trayectoria es armoniosa y serena".
"Suave de modales, no es pródigo en el elogio, ni su palabra suena siempre para censurar".
"Enseñó a sus discípulos con el ejemplo de su conducta y les transmitió su pensamiento, que la vocación médica debe ser un desinterés absoluto en servir a sus semejantes, con una mística de cruzado".
Ahora quiero concentrar mi atención en poder trasmitirles a Uds. lo que constituyó y significó el Dr. Insua para mí y como fue mi vida a su lado. Un sinfín de circunstancias en las que se evidencian signos de continuidad.
Desde que me recibí de médico fui discípulo del Dr Insua.
En el año 1962, me incorporé a su equipo en la Sala IV del Hospital de Clínicas y en el Instituto Jackson.
En 1967 ocupé el lugar que él dejó vacante en la formación psicoanalítica con el Dr. Cárcamo, los lunes, miércoles y viernes a las 8.00 hs .
El Dr. Cárcamo fue uno de los psicoanalistas que iniciaron la Escuela Argentina de Psicoanálisis, la cual alcanzó un gran desarrollo.
Celes Cárcamo fue un médico que, como tantos otros grandes maestros de la medicina, escribió muy poco; su enseñanza fue personal. Integraba en su enseñanza todos los aspectos técnicos y especializados de la medicina académica junto con el oficio de ser médico, que es arte y destreza en el quehacer práctico. Enseñaba dialogando, volcaba sus conocimientos en forma rigurosamente técnica y otras veces transmitía su saber a través de anécdotas, historias personales, el Martín Fierro y otras citas literarias.
Un hombre cordial y afectuoso, humilde con su saber, honorable, respetuoso de las ideas de los otros.
Buscando respuestas a los trastornos funcionales, que en su época no eran consideradas entidades clínicas que tuvieran relevancia para el saber médico, Cárcamo fue acercándose al psicoanálisis sin perder de vista su ser médico y sus profundos conocimientos filosóficos.
Realizó su formación psicoanalítica en París. En Francia desarrolló una actividad científica y cultural muy fructífera, y completó su formación psiquiátrica y neurológica.
En 1942 fundó con Angel Garma la Asociación Psicoanalítica Argentina con sus primeros discípulos: Pichon Riviere, Raskovsky, Tallaferro, Alvarez de Toledo y otros.
Cárcamo tuvo muchos discípulos hasta nosotros, que continuamos transmitiendo sus conocimientos y su forma de concebir la Medicina Psicológica o Psiquiátrica.
En 1958, y por pedido de otro de sus discípulos, el Profesor Dr. Florencio Escardó, por entonces Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, organizó el primer Curso de Psicología Médica de la Facultad de Medicina. Ese curso fue la piedra fundacional de la Cátedra de Psicología Médica, ya que en 1959 se inició el proceso de creación de la Cátedra, hecho que se concretó en 1967.
En el año 1967 al crearse la Cátedra de Psicología Médica colaboré con el Dr. Insua , junto a un grupo de discípulos entre los que se encontraban el Dr. Velasco Suarez, el Dr Florit, la Dra Musacchio, la Dra. Jordá de Fahrer, el Dr. Mario Peretti y otros, en la organización y puesta en marcha de la Cátedra y el Servicio de Psicología Médica en el Hospital de Clinicas
Con este mismo grupo fuimos cofundadores de FASAM (Fundación Argentina para la Salud Mental), institución que apoyó el desarrollo de la Cátedra hasta 1973 y que luego se desarrolló como Instituto de Asistencia y Docencia en Salud Mental bajo la dirección del Dr. Carlos Alberto Velazco Suarez.
El Dr. Insua fue, también, mi Director de Tesis. El tema : "La Relación Médico-Paciente en enfermos en hemodiálisis prolongada y trasplante renal", que realicé en base a los resultados de mi experiencia en el Servicio de Hemodiálisis del Hospital de Clínicas con el Dr. Nadal, en el Servicio del Dr. Morelli, miembro de esta Academia, en la Fundación Pombo, y en el Servicio de Hemodiálisis del Hospital Italiano con los Dres. Calvo y Herrero.
Recuerdo bien los domingos en los que el Dr. Insua corregía mi Tesis y que yo durante la semana debía re-escribir. Fue una experiencia dura, pero al mismo tiempo un aprendizaje importante que compartía con su hijo Pedro, mientras él estudiaba, en penitencia, sus materias del secundario.
Mi formación transcurrió al lado del Prof. Insua de quien aprendí Psiquiatría y a tratar a los enfermos con respeto y humildad.
En el año 1973, por cuestiones políticas, se interrumpió la actividad del Profesor Insua y la nuestra, su equipo, en el Hospital de Clínicas y en la Facultad de Medicina.
Años después el Dr. Insua fue reincorporado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, cargo que no aceptó, continuando sus enseñanzas en distintas Instituciones Privadas y Universitarias.
Por otra parte, quienes compartíamos la conducción de la Cátedra y que fuimos removidos junto con el Dr Insua, continuamos nuestras carreras y cada uno eligió su propio camino.
Como a mí me interesaba y era mi vocación continuar la senda iniciada por el Dr. Insua en el Hospital de Clínicas, me incorporé como psiquiatra en la 7ª. Cátedra de Medicina del mismo Hospital dirigida por el Profesor Miatello.
Allí desarrollé mi labor asistencial integrado con los médicos de otras especialidades y realicé la tarea docente con alumnos de pre-grado y de postgrado. Una de las actividades de post-grado, fue la formación psicológica del médico general con la técnica de Grupos Balint.
Colaboré en la publicación del libro "Geriatría" del Dr. Miatello y publiqué trabajos de Psicología Médica y Psiquiatría en distintas revistas como resultado de la actividad asistencial y de investigación en el Hospital de Clinicas.
Con la incorporación de los Dres. Enrique Ortiz Frágola y Raul Astudillo y las licenciadas Estela Loza, Estela Galazzo y María Amalia Bruno se conformó un equipo de Salud Mental en la Séptima Cátedra. Años después con este mismo equipo creamos la Unidad de Psicogeriatría del Hospital de Clínicas.
En esa misma época, y luego de realizar cursos y entrenamientos en gerontopsiquiatría en Inglaterra, fundamos con un grupo de distinguidos especialistas de varios países, en Nottingham, la Asociación Internacional de Psicogeriatría .
En el año 1983 gané por Concurso la Cátedra de Psicología Médica. Al hacerme cargo de la misma invité a psiquiatras y psicólogos discípulos del Dr. Insua a acompañarme en la reorganización de la Cátedra que luego de 10 años de interinatos no tenía un programa definido. Debimos reorganizar los programas de tres materias de pregrado: Psicología Médica, Psicosemiología y Psicopatología , y Psiquiatría. Reabrir las Carreras de Especialistas en Psiquiatría y Psicología Clínica.
Por otra parte hubo que restablecer las Residencias.
El Hospital Universitario tiene una responsabilidad primordial en la formación de recursos humanos especializados y capaces para responder con idoneidad, calidad y eficiencia a las necesidades de salud de la sociedad.
La labor en el Área de Docencia de la Cátedra se orientó hacia la formación conceptual y clínica de los estudiantes de la carrera de Medicina y de otras carreras paramédicas en el área de Salud Mental de la Universidad de Buenos Aires. Asimismo, en el nivel de postgrado, las Residencias en Psiquiatría y en Psicología, la Carrera de Especialización en Psiquiatría y el Curso de Postgrado en Psicología Clínica ofrecían posibilidades de formación en servicio, bajo supervisión continua, para una mejor integración y adecuación del perfil profesional a las demandas en salud mental.
El eje de la docencia en pre y post- grado estaba basada en el concepto de Atención Primaria de Salud.
La Atención Primaria de Salud representa el primer nivel de contacto de los individuos, la familia y la comunidad con el sistema de salud. Se basa en llevar la atención de salud lo más cerca posible del lugar donde residen y trabajan las personas. Constituye el primer elemento de un proceso permanente y progresivo de asistencia sanitaria.
En nuestra concepción es el médico de Atención Primaria el que debería estar capacitado para la detección precoz de trastornos psiquiátricos y estar en condiciones de brindar atención psiquiátrica a los pacientes con trastornos leves y derivar a los que requieren un tratamiento más especializado. Para poder realizar esta tarea, el médico debe recibir una formación psicosocial y psiquiátrica adecuada a las necesidades de salud existentes en la comunidad.
Los que se encuentran en una situación privilegiada para cumplir con los principios fundamentales de la Atención Primaria son el médico general, el médico de familia, el pediatra, el ginecólogo.
Es indispensable la educación profesional del Médico de Atención Primaria para modificar su concepción de enfermedad mental muchas veces determinada por prejuicios y creencias erróneas, lo que conocemos como "el estigma de la enfermedad mental".
Para modificar el estigma se requiere una labor de educación que debe comenzar en los primeros años de la Carrera Médica con el objetivo de reconocer que, desde una perspectiva diferente, pueden existir otras formas de comprender determinado acontecimiento vital. La enfermedad mental debe ser considerada como una enfermedad más dentro de las enfermedades del hombre.
Como vengo afirmando al comentar los aportes de los Académicos Spangenberg, Goñi e Insua, debe concebirse al hombre como una unidad, tomando en cuenta los aspectos corporales, psicológicos y sociales. Esta transformación de la medicina lleva implícita la necesaria transformación de la profesión médica y esto, a su vez, implica un cambio en la educación médica que debe formar médicos con un enfoque biopsicosocial para su actuación en el hospital y en la comunidad.
Una concepción biopsicosocial de la medicina implica:
1-Comprender la importancia de los factores psicosociales, culturales y económicos en el proceso de salud-enfermedad,
2-Conocer e instrumentar los aspectos psicodinámicos y psicoterapéuticos de la relación médico-paciente;
3-Reconocer y tratar las reacciones psicológicas de los pacientes ante la enfermedad y el sentirse enfermo;y
4-Reconocer y resolver las enfermedades psiquiátricas más comunes de la práctica médica.
De esta concepción biopsicosocial de la medicina se desprende el actual modelo de la psiquiatría. No es solamente una ciencia sino también un arte que busca soluciones pragmáticas. Es un arte que toma en cuenta al hombre como un todo, como una unidad.
Los proyectos y actividades en el Área de Investigación promovieron el desarrollo de nuevos conocimientos y estimularon la participación del trabajo en equipo con profesionales de otras áreas del Hospital y de la comunidad. La investigación, como una herramienta más de trabajo, permite mejorar la prestación de los servicios de salud y contribuye a una mejor calidad de vida.
En el Área Asistencial y como consecuencia de la formación recibida y de la experiencia adquirida en Hospitales Psiquiátricos, Hospitales Generales y también en la práctica privada, doy gran importancia a la semiología del paciente y al diagnóstico de su padecimiento, le asigno mucha significación al estudio de la familia, su medio ambiente y todo lo que constituye su nicho ecológico.
Desde la Cátedra, acepté e incorporé los cambios que durante estos casi 50 años se introdujeron en la disciplina.
Así, desarrollé las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y revertí la modalidad de la asistencia que antes se realizaba con "listas de espera"
En el Hospital suprimí las listas de espera asistiendo al paciente cuando este concurría por sentirse enfermo y era atendido por un Equipo de Admisión quien decidía en ese momento la gravedad y la urgencia de su enfermedad. Entendíamos que el paciente ese día se sentía enfermo y buscó asistencia médica, ese día dejó de trabajar, ese día pagó el medio de transporte. Era un imperativo ético y un respeto por la persona.
A través de los años fuimos incorporando a la asistencia los nuevos descubrimientos y desarrollos tecnológicos de la especialidad, como ser nuevas técnicas diagnósticas, nuevos tratamientos farmacológicos, nuevas técnicas psicoterápicas y nuevas modalidades de readaptación social.
En cuanto a Psicoterapia, el objetivo fue desarrollar una técnica que pudiera ser útil para ser aplicada por los médicos y psicólogos residentes en formación, que les proporcionara un marco referencial lo suficientemente acotado como para permitir un trabajo más efectivo y personal a quienes no poseían una sólida formación en teoría psicodinámica ni un profundo entrenamiento clínico.
Se buscó una técnica psicoterápica que fuera breve, aplicable en un servicio hospitalario y que reuniera las siguientes condiciones que consideramos fundamentales:
1) que fuera de orientación psicodinámica,
2) que tuviera valor terapéutico clínico,
3) que pudiese ser estandarizada,
4) que pudiese ser enseñada, controlada y supervisada dentro de las posibilidades del servicio de un hospital general,
5) que pudiera ser evaluada tanto comparativa como cualitativamente.
En cuanto a modalidades de readaptación social realizamos actividades con instituciones comunitarias para la rehabilitación de los enfermos mentales.
Durante varios años, el Servicio fue Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En los últimos 20 años, a partir de "la década del cerebro", comenzamos a comprender cómo el cerebro se reorganiza luego de un determinado daño, la llamada "plasticidad cerebral". Así han surgido nuevas técnicas de rehabilitación y están en desarrollo novedosos procedimientos y drogas para estimular tales procesos de readaptación.
El progreso de las neurociencias, que constituyen uno de los fundamentos de la psiquiatría con una orientación médica, ha sido impresionante.
La Psiquiatría ha vuelto a reconocerse entonces como una rama de la medicina y, como tal, destaca la importancia de un enfoque biopsicosocial.
En relación con los aspectos biológicos en Psiquiatría, como en otras especialidades médicas, las pruebas de laboratorio y los avances en neuroquímica han adquirido una importancia cada día más relevante, al igual que las últimas técnicas en diagnóstico por imágenes: Tomografía de Emisión de Positrones (PET), Resonancia Magnética Nuclear (RMN) y Tomografía Computada (TC).
Este tipo de pruebas pueden ser fundamentales para diagnosticar una enfermedad con síntomas o síndromes psiquiátricos subyacentes.
Los psiquiatras hemos intentado desde hace tiempo determinar la patofisiología subyacente de ciertos síndromes psiquiátricos específicos. Por ejemplo, los problemas del sueño, los cambios del apetito y la disminución del interés sexual inherente a la enfermedad depresiva mayor sugieren alteraciones en la función hipotalámica y pituitaria. Estos cambios se pueden reflejar en anormalidades en los valores neuroendocrinos, que pueden ser medidos y por lo tanto ayudan a establecer el diagnóstico.
El abordaje terapéutico de los pacientes se basa en el empleo de tratamientos de última generación. Según las diferentes necesidades: tratamientos psicoterapéuticos individuales y grupales, tratamientos psicofarmacológicos, tratamientos biológicos tales como: tratamiento electro-convulsivo (TEC), estimulación cerebral profunda (DBS), estimulación vagal indicados para pacientes con Trastorno Depresivo Mayor Crónico y Refractario.
Desde que me hice cargo de la Cátedra de Psicología Médica, inicié mi actividad a nivel internacional con el convencimiento de la importancia de estar vinculado con el mundo para el desarrollo de la especialidad en nuestro país.
Mi actividad se inició en la Asociación Mundial de Psiquiatría y en la Asociación de Psiquiatría Americana.
Fui Fundador y Presidente de la Sección de Medicina Psicosocial de la Asociación Mundial y luego, en 1999, con el Dr. Don Lipsitt, de Harvard, creamos la Sección de Psiquiatría, Medicina y Atención Primaria en el entendimiento de que la Psiquiatría está integrada a la Medicina y que esto es fundamental para el entrenamiento del médico de atención primaria.
En la Asociación de Psiquiatría Americana fui Presidente del Consejo Interamericano de Organizaciones Psiquiátricas, organizando actividades docentes en diferentes países Latinoamericanos con el objetivo de mejorar la formación de los Psiquiatras y Residentes de nuestros países.
En el año 1999 fui designado miembro del American College of Psychiatrists.

En el año 2002, por invitación del Académico Ramón Leiguarda, fui nombrado Jefe del Departamento de Psiquiatría de FLENI (Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia "Dr. Raúl Carrea"). Agradezco al Dr. Leiguarda haber alentado mi actividad académica y el apoyo brindado para el desarrollo del Departamento de Psiquiatría.
Me ha tocado vivir una época apasionante de la medicina en general y de la Psiquiatría en particular, desde la Psiquiatría de Pinel hasta el desarrollo de las Neurociencias.
Esta incorporación en FLENI nos ha permitido a mí y a mi equipo continuar desarrollando la Psiquiatría del Siglo XXI en una institución de primer orden, única en nuestro país por su excelencia.
En este sentido, me enorgullece mencionar que el Departamento de Psiquiatría, en colaboración con los Departamentos de Neurociencias y Neurocirugía, dio el primer paso en Latinoamérica en el uso de avanzados procedimientos experimentales en el tratamiento de patologías psiquiátricas refractarias. La estimulación cerebral profunda (DBS), una técnica neuroquirúrgica mínimamente invasiva que ha mostrado resultados prometedores, fue utilizada con éxito en FLENI.
Hemos podido realizar tratamientos especiales en fase experimental para patologías resistentes como lo es la depresión refractaria, porque FLENI está en condiciones de hacerlo, y de usar estimulación vagal y otros tratamientos que se hacen en el mundo para patologías refractarias.
Actualmente continúo en FLENI con mi actividad docente, como director de la Unidad FLENI de la carrera de Especialistas en Psiquiatría de la Universidad de Buenos Aires y con la expectativa, en el futuro no muy lejano, de una Residencia en Psiquiatría.
En nuestro Departamento en FLENI estamos llevando a cabo varías líneas de investigación con la participación de un equipo de investigación clínica, entre las que nombro a las siguientes:
"Contribuciones de la depresión y la ansiedad a alteraciones inmunoinflamatorias sistémicas y autonómicas luego de accidente cerebrovascular: pronóstico a 18 meses".
"Actividad Autonómica periférica durante tareas de cognición social en pacientes con esquizofrenia"
"Lateralización cerebral de la regulación de la respuesta emocional".

En mi futura tarea en esta Academia, mi esfuerzo será acentuar, en todo el ámbito de la Psiquiatría, la necesidad de un conocimiento médico clínico psiquiátrico básico, no banalizado y en constante actualización, de modo que los pacientes puedan recibir el tratamiento adecuado.
Para ello trataré de estimular el esfuerzo personal de todos los psiquiatras para mantenerse informados, promoviendo el interés en el conocimiento de las bases de una psiquiatría de orientación médica. Continuaré empeñado en la integración de la Psiquiatría con la Medicina y la Atención Primaria
Para finalizar, quiero agradecer a todos aquellos que me han permitido desarrollar mi profesión y acrecentar mis conocimientos.
A los Académicos, por haberme elegido para incorporarme a esta prestigiosa y honorable Institución, la Academia Nacional de Medicina.
A mis Maestros, el Académico Jorge Insua y el Dr. Celes Ernesto Cárcamo.
A las Instituciones que me facilitaron los medios para el desarrollo de mis actividades, la Universidad de Buenos Aires y FLENI.
A las Asociaciones de Psiquiatría, APSA y AAP, que han estimulado y valorado mi trabajo a lo largo de los años.
A los calificados y numerosos médicos, psicólogos, sociólogos e integrantes del equipo médico, que me han acompañado y me siguen acompañando en todo momento.
A mi esposa, Martha Jordá de Fahrer, a mis hijas Ana y Mercedes, a mis yernos y a mis nietos que con su presencia alegran nuestras vidas.
Al resto de mi familia y familiares, a todos mis amigos que comparten este momento conmigo.
Este acto, y la presencia de todos ustedes quisiera tenerlo en el futuro como el recuerdo, ese recuerdo que, como dijera Rainer María Rilke, "… es como un bello paisaje visto a través de las lágrimas".
Muchas gracias.