Salud Mental en al Ciudad de Buenos Aires
Los Manicomios, los Molinos de Viento y los Divanes
Ese gran psiquiatra español llamado Manuel Castilla del Pino,
tituló a uno de sus libros “Locos Egregios”, donde se refería a aquellas figuras
fundamentales para la cultura universal, que fueran tildados de “locos” en forma
metafórica.
Habiendo leído las declaraciones en el Diario Página 12, del jueves 23/03/2006,
del Dr. Donato Spaccavento en un reportaje, nos cabe remitirnos la figura
egregia de Don Quijote embistiendo contra los Molinos de Viento. Ahora bien, los
“molinos” de Spaccavento, según él son los que denomina “Manicomios” y pretende
ser recordado como aquél que acabó con ellos. Buenas noticias, Dr. Ya no hay
manicomios desde hace muchos años, y si Ud. pretende llamar así a los Hospitales
Neuropsiquiátricos, vamos por mal camino si ignoramos en profundidad de qué se
trata.
Sabemos que las superficies y el facilismo son convocantes, son muchos los que
intentan cerrar los hospitales, con razonamientos muy diversos en contra de la
internación psiquiátrica, olvidando que es un recurso insoslayable ya que no hay
otro y para eso están estos Hospitales y no para alojar como depósito, pacientes
que no tienen donde ir, seamos justos entonces, creemos instancias para esos
pacientes pero eso no implica cerrar la Institución.
No hay Manicomios, como tampoco hay ya Cruzados, ni Dragones ni Centauros, todo
eso es ya Historia o Mitología, y revivir esas instancias requerirá de una
interrogación sobre los fines de tales aseveraciones. Por eso, instalar
Manicomios en el discurso, o “inventarlos”, responde a múltiples razones y
sinrazones a analizar finamente como toda negación de la realidad parcial o
mayor.
Si fuéramos ingenuos podríamos pensar en desconocimiento, falta de información,
exceso de fórmulas imaginarias o “gadgets”, pero nuestra profesión nos precave
de ello y por lo tanto sería interesante pensar en el nivel de lectura de
nuestros funcionarios. En ese tren suponemos que el Dr. Spaccavento habrá leído
el Quijote, también el “Orlando Furioso” de Ariosto, tal ves el Satiricón de
Petronio o la Divina Comedia del Dante, muy cercanos a sus raíces itálicas,
nosotros le recomendaríamos leer, si aún no lo ha hecho, al “Elogio de la
Locura”, de Erasmo, donde se exponen los deslices de personajes al hablar de lo
que no manejan.
Si la idea es cerrar Hospitales Psiquiátricos, las razones científicas no lo
avalan, las políticas habría que ver y las del buen criterio menos. Las
consultas a profesionales del tema con trabajos concretos parecen brillar por su
ausencia, así como brillan las tautologías, los razonamientos que por repetidos
parecen innovadores (valga la paradoja). Por ejemplo, se acaba de “descubrir”
algo que el anterior Director del Hospital Moyano venía diciendo desde por lo
menos 20 años, a saber, que el 50% de las pacientes allí internadas podrían ser
externadas. La pregunta es ¿a dondé? , y la respuesta siempre competió a los
gobiernos de turno, incluídos Ibarra y quien lo reemplaza hoy. No había
presupuesto, hoy aparece alguno, pero falta muchísimo.
Otra idea vertida por el Secretario de Salud, en el reportaje de narras,
personalizando sus protagonismos, dice, que le gustaría ser recordado como: “El
Tano Spaccavento pasó a la gente de los Manicomios a la Comunidad”, riesgoso
marco de reconocimiento, si uno mira lo que ha pasado en Europa con aquellos que
hicieron lo mismo, o sea: pacientes devenidos en linyeras o home less, buscando
lugares de atención ya que los Hospitales Generales no se hacen cargo de ellos y
demás. De algún modo pasarlos a la comunidad de esas maneras sería “pasarlos” de
un lugar donde son atendidos y cuidados directamente a la intemperie de las
calles. La historia enseña a aquellos capaces de aprender de ella y no
empecinarse tras de un personalismo inconducente al que en este país estamos tan
acostumbrados, ya que nadie paga los platos rotos nunca, y la Patria no le
demanda casi nada a nadie.
Para cerrar, otra perlita, de fundamentalismo asertivo: “no queremos llenar los
Centros de Salud de Psicólogos y Psiquiatras que hagan diván”. Muestra de
sesinformación del Dr. Spaccavento, ya que, nunca hubo, ni hay, ni habrá
“Divanes”, salvo “Divanes de viento” como los “manicomios”
En fin, ojalá el Secretario de Salud, tuviera asesores capaces y formados en
Salud Mental, ya que él es Ginecólogo, y evidentemente no es su tema.
Y ojalá que los escuche o sino que recurra a otros capaces de informarlo con
seriedad científica y espíritu crítico.
Porque sino, aquél que quiere ser recordado (vaya protagonismo) por haber
vencido a los Manicomios, esos Molinos de viento traídos forzadamente por la
ideología a escena, al embestirlos de manera fundamentalista, nos dejará sin
agua, o sin viento, o sin atención psiquiátrica y psicológica para miles de
pacientes. Esos que para algunos ocupan lugar en sus discursos y para otros, los
trabajadores de la Salud Mental en Instituciones, lo ocupan en la clínica de
cada día y en muchos casos de manera gratuita en cuanto a recepción de
honorarios profesionales.
En lugar de “Acabar” con los manicomios inexistentes, “Empezar a trabajar en
Salud Mental con presupuestos y propuestas claras, recordando el papel
indispensable de los Hospitales Psiquiátricos en la Atención de pacientes y
formación de profesionales insoslayable en estos temas.
Lic. Gabriel Espiño
Psicólogo-Psicoanálista
Hosp. José T. Borda